Hasta la última | Opinión de Julio León
5:00 de la mañana, aún está oscuro, pero un par de horas después, ya estamos en una escuela con mesas y sillas montadas, madres y padres que van llegando y todo un equipo preparado y a la expectativa de comenzar la entrega de tarjetas del operativo más grande de la historia de Becas Bienestar hasta ahora.
Del 1 de junio al 4 de julio tuve la oportunidad y la fortuna de recorrer el país y asistir a 14 estados, 32 municipios y dos alcaldías para supervisar 44 eventos de entrega de tarjetas a las familias que solicitaron la Beca de Apoyo para Uniformes y Útiles “Rita Cetina para sus hijas e hijos de primaria.
Por supuesto, esta gira comenzó en mi Colima, la tierra que amo y que siempre llevo conmigo. Aquí la meta es la distribución de cerca de 25 mil tarjetas, ni siquiera el uno por ciento de la meta nacional que supera los cuatro millones, pero el estado es pequeño y aun así, cada tarjeta importa. Hay que entregar hasta la última, aquí y en todo México.
Entre la capital, Villa de Álvarez, Cuauhtémoc, Comala, Coquimatlán y Manzanillo, voy atendiendo llamadas, videoconferencias, reviso documentos y también voy pensando en el próximo evento, en que sé que la convocatoria es buena y que las familias se llevarán todas las tarjetas de ese día.
Después de acudir a operativos en mi estado me fui por carretera a Minatitlán, en Veracruz, ahí esperaríamos a la presidenta Claudia Sheinbaum para que, de manera directa, ella entregara algunos plásticos a las familias jarochas.
Tuvimos la suerte de que esta no fuera la única jornada en la que nuestra presidenta nos acompañara, sino que acudió a otras cuatro más, la última en Pátzcuaro, Michoacán para el cierre de esta gira.
Así se me fueron junio y los primeros días de julio, visitando Jalisco, Nayarit, Colima nuevamente, Aguascalientes, Ciudad de México, Baja California, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Michoacán.
Con la experiencia de cada evento vivido, fuimos ajustando detalles. Me parece importante evaluar cada jornada e ir corrigiendo, si es el caso, sobre la marcha. No nos esperamos al final del viaje para hacerlo.
Al terminar el recorrido me quedó una certeza; lo que vivimos durante estas semanas fue una muestra de la institución que hemos ido construyendo, una en la que tenemos estrategias pensadas y bien definidas, en las que no repetimos procesos en automático, sino que tomamos en cuenta las características de cada entidad y nos adaptamos a ellas, porque al final, lo importante es que las familias reciban una atención cercana y ágil.
Hace unos días ese cambio quedó formalizado con el decreto firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum, mediante el cual nuestra institución adoptó oficialmente el nombre de Becas Bienestar Coordinación Nacional, una transformación que refleja esta nueva manera de trabajar y de coordinarnos.
En agosto, millones de familias ya tendrán disponible su apoyo, ese es el destino real de todo este viaje, que cada beca llegue a tiempo, que cumpla su propósito en los hogares y que Becas Bienestar siga consolidándose como esa institución cercana y eficiente en la que la gente confía.
Nuestra presidenta, la presidenta de la educación, seguirá impulsando que millones de niñas, niños y jóvenes sigan estudiando a través de diversas iniciativas, una de ellas, es este gran sistema de becas que permite que todas y todos tengan un apoyo y nadie se quede atrás.
Si al final del camino logramos eso, entonces cada kilómetro recorrido habrá valido la pena.